Primera llamada

Primera llamada

Encontré un espejo sugerente, un vela, apagué todas las luces y me posé frente al espejo. Me mantuve ahí y… empecé a sentir frío, cosquilleos en la espalda, detrás de las orejas, en la nariz… Observé mi máscara a un centímetro de mi piel. Frío. Empezaron a llegar las emociones por la epidermis… la máscara se separaba de mi piel… los ojos brillaban y también noté como una segunda capa cristalina que cubría mis globos oculares. Atrás estaba yo… atrás, dentro había calma pero en el cuerpo…

De repente apareció una mariposa y me golpeó el brazo izquierdo y el hombro derecho, me rodeó… las vigas de la casa crujían…  mi rostro comenzó a porcelanizarse, y con el tiempo todo cambió a negativo, yo era mi negativo, ocurrió una polarización negativa y en esa transformación empezó a aparecer una textura de camuflaje, mi piel en esos momentos había cambiado yo era un disfraz… bello… Los ojos, lo único que no cambiaban eran los dos agujeros del cráneo, y los ojos sin yo moverlos, mirándome siempre fijamente, a veces ellos , los ojos de enfrente miraban abajo, como aceptando, asintiendo…

 

Se me empezaron a deformar los ojos, las orejas, a crecer hacia abajo, los ojos empezaron a cambiar de color, las venas a latir y las pupilas tintineaban… sí, sí… y primero empecé a ver ojos de lobo… y después de un rato me relajé. Empecé a… ver… no sabría como definirlo… un hombre que entraba en establo y cerraba la puerta, se oían aldabonazos… soñé quizá que sería Fausto en una de sus noches, volviendo a casa, huyendo. se oían gritos en el exterior… Es posible que no quisiera volver a encontrarse con las gentes del pueblo…

Mi mente ha reabsorbido a este personaje. No es extraño. Ahora todo se tambalea.

Ayer respondió a mi llamada. El diálogo de anoche tuvo lugar.

Volveré a invocarlo.

¡Lo juro!